La actividad física, un boom que renace entre los adultos mayores

Asilo para Personas de Mediana Edad - Voluntarios en Asilos Celaya - Señoras Mayores en Querétaro
La actividad física, un boom que renace entre los adultos mayores
 
“Envejecer puede ser un buen estado en la vida si aprendemos a hacerlo bien”

Esta tendencia se nota en los gimnasios pero también en espacios públicos como ramblas y plazas donde son más los adultos mayores que se deciden por el movimiento. Si bien entre ellos, como se dijo, son una mayoría las mujeres, los hombres cada vez se animan más a los espacios públicos y se suman al auge de la gimnasia.

“Hay una mayor conciencia de la importancia de estar en movimiento en la adultez -apunta Carvallo-. A nuestros grupos se suman cada vez más interesadas. Y si bien es cierto que muchas se acercan por recomendación del médico, también lo es que cada vez más son los que se deciden a ejercitarse por propia voluntad”.

Al margen del fenómeno del que muchos en nuestra ciudad pueden dar cuenta, y si bien es cierto que cada vez son más los adultos mayores que recurren a la actividad física para sentirse mejor, lo cierto es que las estadísticas que surgen del tema y sus distintas artistas a nivel nacional siguen dando un saldo negativo: menos del 10% de los adultos mayores hace actividad física, apenas 1 de cada 10 comparte actividades grupales con gente de su edad, 3 de cada diez sienten que no reciben la comprensión afectiva y emocional que merecen y 1 de cada 3 siente que tiene insatisfechas sus necesidades de recreación, según se desprende de un estudio realizado por el Observatorio de la Deuda Social (UCA), basado en una encuesta a 6 mil mayores de 60 años.

Para Guillermina Negro, profesora de Educación Física y miembro de la Asociación Gerontológica Argentina, y quien desde hace más de una década da clase en un gimnasio exclusivo para mayores de 50 años en la Ciudad, “las personas mayores acuden al gimnasio no sólo para realizar actividades físicas, sino también para relacionarse con sus pares, hablar entre ellos, compartir un momento agradable, identificarse con un grupo, hacer amistades con personas que tienen sus mismos intereses o bien poseen vivencias similares. En el gimnasio se crea un vínculo afectivo con los compañeros”.

El fenómeno tiene también su costado estacional y es en esta época del año en la que crece el número de interesados en empezar a hacer una actividad física sistemática. Desde la gerontología y la geriatría, los especialistas ven múltiples ventajas en la tendencia.

“La soledad es una de las condiciones más temidas por los mayores -apuna Negro-. La vejez puede ser una etapa donde la socialización se amplíe de una forma similar a la adolescencia. El compartir un tiempo generacional y unas vivencias similares favorece que se encuentren muchos puntos de contacto: la conversación, los recuerdos, los viajes, las distintas actividades. El gimnasio es un lugar donde se pueden tejer relaciones positivas”.

Para la especialista, además, “el envejecer puede ser un buen estado en la vida si aprendemos a hacerlo bien; aquellos que tienen una buena actitud mental, son positivos y además adaptables a los diferentes cambios que conlleva esta etapa, van a vivir mucho más y a envejecer más dignamente que quienes viven en soledad, aislados y llevan una vida sedentaria”.

Para muchos de los protagonistas de esta tendencia levantarse temprano para ir a hacer actividad física a un gimnasio o a una plaza está muy lejos de parecerse a una obligación, Lo viven como algo placentero, un momento de encuentro, que algunos definen como “una especie de terapia” y otros, más decididos, como una celebración.

No existe ningún límite de edad para ponerse en movimiento. Eso sí: el ejercicio debe ser adecuado a las condiciones físicas de la persona. Hay que tener en cuenta la presencia o no de enfermedades cardiovasculares, cerebro-vasculares, hipertensión arterial, diabetes, obesidad, artritis, patologías de columna vertebral, o factores de riesgo como niveles altos de colesterol, tabaquismo y alcoholismo. Todo esto va a dirigir y condicionar las posibilidades de entrenamiento.

Cuando se decide comenzar la práctica, tanto sea deportiva, aeróbica, de flexibilidad, de fuerza o cualquier otra modalidad, se recomienda una consulta médica, para control del estado general y evaluación de la función cardiaca. Además, se debe elegir un profesional de la actividad física y la salud, que guíe el entrenamiento.

Según diversos estudios, hay una relación entre la actividad física y la esperanza de vida. Por eso, las poblaciones más activas físicamente suelen vivir más. Las personas que hacen ejercicio de forma regular tienen la sensación de estar mejor que antes de realizarlo, desde el punto de vista físico y mental. Tienen mejor calidad de vida.

“Todo va a depender de la trayectoria de vida. Superar el aislamiento y construir vínculos nuevos en la edad madura va a resultar más fácil para personas que tuvieron una intensa vida social en la juventud y en la vida adulta o trabajos que favorecieron el hacer muchos contactos. Otra variable que pesa es la educación. Forjar nuevos contactos va a ser más fácil para las personas que alcanzaron un mayor nivel educativo”, apuntan desde el Centro de Envejecimiento Activo y Longevidad de la Universidad Isalud.


   
Fuente: eldia.com
20 Nov 2017
Keywords: Asilo para Personas de Mediana Edad - Voluntarios en Asilos Celaya - Señoras Mayores en Querétaro

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