5 maneras de mejorar el bienestar de las personas mayores a través de Centros para Vida Saludable

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5 maneras de mejorar el bienestar de las personas mayores a través de Centros para Vida Saludable
 
Hoy vivimos en una sociedad que envejece rápidamente. El cambio en la pirámide de la población significa que los sistemas tradicionales de atención de salud necesitan ser reimaginados para poder apoyar de manera eficiente a un creciente número de personas mayores. Esta presión añadida sobre la asistencia sanitaria es significativa: el número de adultos mayores en los Estados Unidos que requieren un apoyo sanitario a largo plazo aumentará de 15 millones a 27 millones en 2050. Al asociarse con diseñadores, los proveedores de atención médica pueden crear respuestas valiosas para abordar estas crecientes necesidades.

Una tipología de construcción que expresa esta asociación diseñador-proveedor son los Centros de Vida Saludable (CHL, centers for healthy living). Los CHL ayudan a superar la brecha entre los sectores de la vida y la atención médica de los adultos mayores, e ir más allá de la simple clínica o de los espacios de ejercicio. Tomando un enfoque más holístico, tratan de convertirse en destinos accesibles para programas que nutren el bienestar, proporcionando un sentido de lugar y comunidad.

En un nuevo informe descargable, Perkins Eastman ha explorado esta tipología con gran profundidad investigando los CHL existentes. A través de estudios espaciales y de mercado, estudios de casos y encuestas a usuarios, sus hallazgos identifican estrategias para mejorar el modelo de CHL en el futuro. Sigue leyendo para ver nuestro resumen de sus descubrimientos.

1. Abordar el bienestar de manera holística

El bienestar ha variado en definiciones y enfoques, el informe identifica ocho dimensiones de bienestar en particular: emocional, ambiental, intelectual, físico, ocupacional, espiritual, social y financiero. En su investigación, el equipo de Perkins Eastman encontró que había más énfasis en las dimensiones físicas y sociales que los otros. Para que un CHL provea completamente a sus usuarios, su ambiente físico y programas o servicios necesitan abordar todas las dimensiones del bienestar con la misma consideración.

2. Enfocarse en una transición desde la enfermedad al bienestar

Los CHL son más que instalaciones clínicas, por lo que deben centrarse en la educación y la prevención, más que en el tratamiento. La mayor parte de esto depende de la experiencia del usuario con el espacio y los servicios.

Espacialmente, los ambientes deben ser atractivos, con una clara orientación y mucha luz natural. La co-localización de los servicios es también una oportunidad para aumentar la interacción. Por ejemplo, al colocar los espacios de terapia física y los gimnasios generales de fitness uno junto al otro, los pacientes de rehabilitación están familiarizados con la instalación y son más propensos a continuar con el uso del gimnasio, incluso después de terminar la terapia física. La circulación es otra oportunidad de diseño, con accesibles y atractivas escaleras o rampas que animan a los usuarios a moverse de un piso a otro sin depender de los ascensores.

En cuanto a los servicios, la investigación encontró que los usuarios están buscando variedad. Los programas y servicios deben ofrecer opciones personales e individualizadas que aborden desde la condición física, nutricional, clínica, psicológica, educativa, social, recreativa, espiritual o auto-reflexiva, y oportunidades de voluntariado.

3. Responder y trabajar con diferentes sectores del mercado

También es importante la sostenibilidad a largo plazo de la propia CHL. Esto se puede descomponer en la sostenibilidad económica, social y ambiental. Para asegurar esto, se debe mantener una constante preocupación por los nuevos descubrimientos en múltiples sectores. Esta convergencia de ideas de la asistencia sanitaria, la hospitalidad, la vida de la persona mayor, la construcción sostenible y la investigación de mercado puede crear un bienestar que parte desde el propio entorno construido.

4. Diseñar flexibilidad

Este punto también se relaciona con la sostenibilidad a largo plazo. A medida que la tecnología y los estilos de vida cambian, también lo serán las necesidades y requerimientos de las generaciones que envejecen convirtiéndose en el nuevo grupo de usuarios. Por lo tanto, los espacios no pueden permitirse ser funcionalmente restrictivos, especialmente cuando las CHL existentes ya están notando una falta de espacio (el espacio promedio de los CHL estudiados fue de 3.400 metros cuadrados). Sin embargo, el informe señala que la flexibilidad no significa automáticamente la repetición de un entorno único, y que tales espacios a menudo no son capaces de soportar bien ninguna función.

5. Asociar, conectar, jugar

Como se mencionó anteriormente, la gama de servicios proporcionados por un CHL varían en diferentes campos. Al asociarse con proveedores externos de la industria, se puede aumentar la calidad de los servicios y programas al tiempo que se alientan los vínculos con la comunidad circundante. Además, debido a los muchos componentes de una CHL, también podría emparejarse físicamente con otros edificios. Como una base que podría ser -conectada-, una CHL podría compartir sus instalaciones con hospitales, hoteles, urbanizaciones o incluso universidades. Junto con compartir recursos, este enfoque de -enchufar y jugar- también ayudaría a crear interacciones intergeneracionales entre los diferentes grupos de usuarios.



   
Fuente: archdaily.mx
28 Apr 2017
Keywords: claves del envejecimiento saludable - estancia de día adultos mayores df - libros interesantes para personas de la tercera edad en mexico

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